Querido(a) Amigo(a) Hoy quiero hablarte de algo que, lamentablemente, se ha vuelto muy común en el yoga moderno: la práctica de mantras de forma vacía, sin comprensión y muchas veces con un fin meramente utilitario. ¿A qué me refiero? Permíteme explicarlo.
Muchos profesores, e incluso maestros del yoga moderno, utilizan los mantras únicamente para relajar a sus estudiantes, para dar un toque “místico” a la clase o, en el mejor de los casos, para “atraer” salud, prosperidad o éxito. Sin embargo, cuando se les pregunta por su postura, afirman con total seguridad que su yoga es laico. ¡Pero, por favor! ¿Yoga “laico” con mantras? Sería como realizar una ceremonia laica por el Día del Medio Ambiente recitando la oración de San Francisco de Asís seguida de un Ave María y un Padre Nuestro. De laico no tendría absolutamente nada. ¿Verdad?
Entonces, ¿cómo se explica un supuesto “yoga laico” que utiliza mantras?
La respuesta habitual es que están invocando “la energía” que representa el mantra, y no a la deidad, o Deidad, a la cual pertenece. Otros dirán que la imagen de la deidad o el mantra es solo un arquetipo psicológico.
Pero ambas ideas revelan una profunda incoherencia.
Y es aquí donde surgen dos preguntas fundamentales:
¿Qué, o quiénes, son realmente las deidades? y ¿Qué son, en esencia, los mantras?
Más que energía: presencia personal
En el Yoga Tradicional, una deidad (deva o devī) no es solo una energía impersonal, sino un ser espiritual plenamente consciente, con voluntad, carácter y atributos propios.
Sí, irradian energía, pero la energía fluye desde la persona, no al revés.
Por ejemplo:
- Ganesha no es solamente “la energía de remover obstáculos”, sino Aquel que concede claridad y guía.
- Durga no es solamente “la vibración de la protección”, sino la Madre Divina que protege a su devoto.
- Dhanvantari no es solo “la frecuencia de la sanación”, sino el Médico Cósmico que escucha las súplicas del practicante.
En otras palabras: no conectas con fuerzas abstractas, sino con presencias reales.
¿Entonces por qué muchos hablan de energía?
Porque la mente moderna se siente más cómoda con conceptos impersonales. Hablar de “energías” evita compromisos espirituales, responsabilidades devocionales y la idea de relación.
Pero el Yoga siempre ha sido relacional, no mecánico. No basta repetir un mantra como si fuera un código vibracional automático. El mantra es un llamado, una invocación, un puente hacia un Ser Divino, y en ultima instancia, en un nivel más profundo, la propia divinidad en forma de sonido.
El mantra como llamado, no como frecuencia
Cuando pronuncias por ejemplo: oṁ gaṁ gaṇapataye namaḥ, no solo estás activando un “sonido sutil”. Estás diciendo:
“Ganesha, Señor de la Sabiduría, me inclino ante Ti. Por favor, acepta esta invocación.”
El sonido tiene poder, sí, pero su poder proviene del destinatario.
Esto transforma completamente la práctica:
- Ya no repites un mantra como un técnico del sonido.
- Lo recitas como un devoto en diálogo con un Ser Divino.
Los devas responden
Cuando un practicante se acerca con sinceridad, humildad y apertura, las deidades responden. No siempre con milagros visibles, sino con señales internas:
- claridad mental
- intuiciones correctas
- paz inesperada
- dirección
- protección
- disciplinas inspiradas
- madurez emocional
Esto no lo produce una “frecuencia energética”. Lo produce una relación espiritual real.
La tradición lo dice con claridad
Los Vedas, los Purāṇas, la Bhagavad Gītā y todo el linaje bhakti coinciden en que los devas:
- poseen identidad
- sienten
- escuchan
- responden
- tienen un rol específico en el orden cósmico
- acompañan al devoto que los invoca
Negar esto por completo equivale a transformar el Yoga en una versión diluida, sin su profundidad original.
¿Cómo invocar a una deidad correctamente?
Aquí un esquema simple y tradicional:
1. Limpieza del espacio y de la mente Respiración, silencio, intención.
2. Invocación del nombre Repetición consciente del mantra.
3. Actitud de presencia No es mecánico: es un encuentro.
4. Ofrenda interna Gratitud, humildad, deseo de transformación.
5. Entrega del resultado Permitir que la deidad actúe en su tiempo y forma.
Esto es Yoga Tradicional: relación, profundidad, presencia.
Para cerrar
Para cerrar, quiero recordarte algo esencial: aunque existen mantras específicos para protección, salud, prosperidad o claridad mental, ningún mantra es tan completo, tan purificador y tan infinitamente misericordioso como el Mahā-mantra Hare Kṛṣṇa.
Este mantra no solo limpia la mente y abre el corazón, sino que conecta directamente con Rādhā y Kṛṣṇa, la fuente original de todas las bendiciones. En los śāstras se explica que incluso los devas reciben su poder, su gracia y sus capacidades de Ellos. Por eso, si Ellos son quienes otorgan las bendiciones a todos, ¿por qué no ir directamente a la fuente? ¿Por qué no acudir al Nombre que contiene todo y que responde incluso antes de que uno termine de pedir?
El Mahā-mantra no requiere ceremonias complejas, ni condiciones especiales, ni un estado anímico perfecto. Funciona para todas las necesidades: paz mental, claridad, protección, guía, salud, dirección espiritual, fortaleza emocional, prosperidad o transformación del corazón.
Es un mantra vivo, dinámico y compasivo. Y, sobre todo, es un puente directo a una relación íntima con Rādhā y Kṛṣṇa, quienes responden desde el amor puro y la misericordia ilimitada.
Mahā-mantra Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare Hare Rāma Hare Rāma Rāma Rāma Hare Hare
Repítelo con confianza, con sinceridad, con entrega. Todo lo que necesitas está contenido ahí. En divina amistad, Rasa Mandala Das Gran Maestro de Yoga




