Querido(a) amigo(a),
Hoy quiero revelarte algunos secretos sobre la prosperidad según el Yoga Tradicional.
Muchas personas, en la actualidad, se acercan a la espiritualidad con un único objetivo: obtener dinero. Su foco no es Dios, ni el Dharma, ni la transformación interior, sino solamente la prosperidad material. Sin embargo, hace poco más de dos mil años, Jesús entregó una clave esencial que sigue plenamente vigente:
“Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán dadas por añadidura.” Mateo 6:33
En este sentido, el Sanātana Dharma y el Yoga Tradicional no enseñan nada distinto.
Lakṣmī, la diosa de la belleza, la abundancia y la prosperidad, es adorada por muchas personas. Sin embargo, la tradición enseña que Lakṣmī es inconstante cuando no hay Dharma ni conciencia espiritual. Ella puede irse en cualquier momento.
¿Y cuándo Lakṣmī se retira?
Lakṣmī se aleja cuando:
- Se sale de una habitación y se deja la luz encendida innecesariamente.
- Se desperdicia el agua, ya sea en la ducha o al lavar la loza.
- Se sirve más comida de la que se puede comer y luego se bota.
- Se gasta el dinero en acciones adhármicas, es decir, contrarias a la rectitud, la honestidad y la armonía familiar (juegos de azar, alcohol, drogas, relaciones extraconjugales, etc.).
- Se utilizan los recursos y el dinero de forma irresponsable o inconsciente.
El dinero es solo una de las manifestaciones de Lakṣmī.
¿Cómo atraer a Lakṣmī a nuestro hogar?
El secreto es sencillo, pero profundamente espiritual:
Donde está Nārāyaṇa (Dios), allí está Lakṣmī.
Ella es Su consorte eterna e inseparable. En sus formas originales, donde está Kṛṣṇa (Nārāyaṇa), allí también está Rādhā (Lakṣmī).
Por lo tanto, cuando se invita a Dios a residir en el hogar, cuando se Le adora y se Le sirve, cuando se vive de acuerdo al Dharma, la prosperidad llega de forma natural y armoniosa.
Esto resuena plenamente con las palabras de Jesús: buscar primero a Dios, y permitir que lo demás llegue como consecuencia, no como obsesión.
Que Lakṣmī y Nārāyaṇa estén siempre presentes en nuestros hogares, en nuestros corazones y en nuestras vidas. Si este mensaje resonó contigo, puedes responder este correo o compartirlo con alguien a quien le pueda servir. En divina amistad, Rasa Mandala Das Gran Maestro de Yoga




