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La verdad que nadie quiere mirar… pero puede transformar tu vida

El poder transformador de mirar de frente aquello que evitamos.

La verdad que nadie quiere mirar… pero puede transformar tu vida

Querido(a) Amigo(a) ¿Te has dado cuenta de cómo muchas personas, y tal vez tú mismo, evitan hablar o incluso pensar en la muerte? Sin embargo, es la única certeza que compartimos todos: este cuerpo, tarde o temprano, dejará de existir.

Cuando llegue nuestra hora, dejaremos atrás bienes, proyectos, pareja, hijos, amigos… Todos esos compromisos que siempre procuramos cumplir quedarán inconclusos. Ese día no iremos al trabajo, no seguiremos con los planes pendientes, no responderemos mensajes ni correos. Simplemente, habremos partido.

Incluso cuando celebramos nuestro cumpleaños, sumamos un año más de vida… y, al mismo tiempo, uno menos por vivir. Quizá reconoces esta verdad, pero la encuentras demasiado incómoda para detenerte a reflexionar.

Pero la pregunta es inevitable: ¿qué es mejor? ¿Mirar de frente esta realidad ahora, con serenidad y sabiduría, o esperar a que nos tome por sorpresa cuando toque nuestra puerta o la de quienes amamos?


Cómo pensar en la muerte puede transformar tu vida

Un excelente ejercicio es el siguiente: al despertar, no te prometas llegar hasta la noche, y al acostarte, no te prometas ver el amanecer. Planifica tu futuro, ten metas y propósitos, pero reconoce que en cualquier momento podemos dejar este mundo.

Desde esa conciencia, pregúntate: ¿Para qué partir llevando animosidad hacia alguien? ¿Para qué sentirnos superiores si este cuerpo será consumido por el fuego o la tierra? ¿Para qué irnos dejando deudas con otros, si el karma nos obligará a regresar para saldarlas?

Si actuamos así, viviremos mucho mejor: sin enemistades, sin apegos, sin cargas. Viviremos una vida más liviana, porque el apego a lo que creemos ser y a lo que creemos poseer es la raíz de todo sufrimiento.

Aceptar nuestra impermanencia no es un acto de tristeza, sino de claridad. Cuando recordamos que cada día puede ser el último, cada instante se vuelve más valioso y cada gesto más consciente. Que esta reflexión te inspire a vivir con más presencia, más compasión y más libertad.

En divina amistad,

Rasa Mandala Das Gran Maestro de Yoga

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